El hombre doliente: el optimismo trágico de Viktor Frankl
"El ser Humano está dispuesto a sufrir a condición de que el sufrimiento tenga sentido"
Generalmente utilizamos dolor y sufrimiento como lo mismo, como si fueran sinónimos.
pero para poder manejarlos adecuadamente es importante distinguirlos, para esto, me gusta mucho utilizar la metáfora de las dos flechas que buda enseñó a sus discípulos:
La primera flecha
Esta flecha representa el dolor, que es inevitable. Es un sentimiento displacentero que surge ante situaciones que nos afectan de manera significativa, desde el dolor por un golpe físico, hasta el dolor emocional por una desilusión.
Esta flecha del dolor suele estar cargada de una sola emoción con duración relativamente corta y del tamaño de aquello que lo causó estrés, por una confrontación, ira, por una injusticia, tristeza, por una pérdida, etcétera.
Si lo aceptamos, si lo reconocemos, si lo sentimos y le damos sentido podría no pasar a esta segunda flecha: nos disparamos a nosotros mismos una segunda que muchas veces es más dolorosa que la primera.
La segunda flecha
Es nuestra respuesta a la primera, es la flecha del sufrimiento. Cuando no aceptamos el dolor, nos disparamos la segunda flecha que es el sufrimiento, es la denegación del dolor y los pensamientos, todas esas ideas, las opiniones, los juicios y todas ellas son segundas flechas que a diferencia de la primera, esta flecha del sufrimiento carga una variedad de emociones y pensamientos y por lo tanto dura más.
por ejemplo imagínate que tienes una pareja con la que llevas varios años y por alguna razón terminan, la primera flecha sería la tristeza por la pérdida, mientras que la segunda flecha sería el resentimiento, el dolor y el sufrimiento que son parte de nuestra vida, pero bien podemos disminuir lo que es innecesario aunque esto se vuelve una tarea sumamente difícil cuando vivimos en una cultura que niega el dolor y trata de evitarlo a toda costa, no deberíamos tratar de evitar el dolor y el sufrimiento sino de escucharlos y comprenderlos para sanar la herida de la segunda flecha.
Debemos aceptar el dolor que sentimos, responsabilizarlos por él y tomar la decisión voluntaria de dejar de sufrir haciendo lo necesario para lograrlo y reconocer no quiere decir que estés de acuerdo con lo sucedido, significa que dejas de luchar contra lo que no puedes cambiar y le das una oportunidad a lo que sea que siga la frase ¨lo que no te mata te hace más fuerte¨ es sólo parcialmente real, para salir verdaderamente fortalecido de una adversidad es necesario dotarla de sentido, reflexionar sobre ella, analizarla y extraer alguna lección.
Como bien lo dijo Sigmund Freud:
¨si realmente el dolor diera lecciones,
el mundo estaría poblado de sabios,
el dolor no tiene nada que
enseñar a quienes no encuentran el
coraje y la fuerza para escucharlo¨.
El hombre doliente
Frankl considera que cualquier tipo de sufrimiento y de sacrificio que la vida nos depara, será aceptado con fortaleza por el ser humano si este sabe que detrás de él hay un sentido que puede iluminar su significado donde el sufrimiento tiene valor y mérito cuando podemos aceptarlo con una actitud positiva y llena de sentido, ya que nos ayuda a crecer como personas, haciéndonos más fuertes, equilibrados y comprensivos con el dolor de los demás.
Frankl no cree que aceptar el sufrimiento de manera positiva signifique sumergirse en él con una atracción distorsionada, rechazando cualquier posibilidad de alivio o evitación, ya que no se trata de actuar de manera masoquista o desquiciada.
Aceptar el sufrimiento no es lo mismo que buscar el dolor a propósito.
No podemos evitar todo el sufrimiento, algunas veces es necesario para aprender y crecer como personas. Sería cruel y deshumanizado privar a alguien de esta experiencia.

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